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São Paulo

Raphael Nogueira_Unsplash

La São Paulo que se come: un mapa afectivo

Cena

Cuando pienso en descanso, miro primero hacia Italia. No por casualidad, suelo ir a Tappo Trattoria por su spaghetti alle vongole y a Bottega Bernacca para una pasta al pomodoro simplemente perfecta.

Cuando quiero comer muchas cosas ricas y reunirme con amigos, elijo Z Deli. Ya sea para llenar la mesa de sándwiches de pastrami, kibbeh crudo de atún, hummus, gravlax y tartar de cordero para compartir, o simplemente para disfrutar de la mejor hamburguesa de la ciudad.

Otro de mis favoritos es el Pub Keito, un restaurante japonés tradicional que, desde hace más de 30 años, se esconde en la avenida más emblemática de la ciudad, la Paulista. Es un lugar infalible para comer los mejores pescados del día en sushi y sashimi.

Solo un cafecito

Para un café rápido, Pato Rei es imbatible: está al lado de Nelita y el café es siempre excelente. Ya sea en espresso o filtrado, permite probar variedades de granos poco exploradas, incluidos geshas brasileños.

Un lugar para simplemente comer algo dulce

Sin contar Mag, claro, disfruto de los dulces de la vecina de Nelita, la pastelería Amay, que propone creaciones delicadas, equilibradas y nada empalagosas, exactamente como me gustan. No es algo que busque de forma consciente, pero allí todas las preparaciones de inspiración japonesa —a menudo combinadas con frutas brasileñas como el cupuaçu — son libres de gluten.

Para brindar

No soy muy de bares ni de cerveza; prefiero lugares con espíritu de boteco, ese bar de alma descontracturada y profundamente brasileña, pero donde el vino sea el verdadero protagonista.

Para quedarme en la vereda, conversar sin prisas y sin mirar el reloj, Sede 261, de las sommelières Daniela Bravin y Cássia Campo, es mi favorito —y adoro a las chicas—. Solo una advertencia: salvo en días festivos, no hay nada para picar, pero los deliveries llegan sin problema.

Para divertirme con amigos, con bastante sake de por medio, también me encanta el karaoke. El último que descubrí fue increíble y se convirtió en mi favorito: Kauroke. Ideal para no fumadores, ya que no está permitido fumar dentro de las salas.

Para llenar la despensa

Santa Luzia es mi Disney particular, una parada obligatoria para cualquier cocinera. Casi siempre paso por allí al volver del gimnasio, y mejor aún cuando encuentro alguna oferta del día (risas).

 

(Texto elaborado por Fernanda Meneguetti)

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