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Ají de gallina: receta tradicional peruana

Por
Fine Dining Lovers
Redacción
Dificultad
Intermedio
Tiempo total
1H 30MIN
Cocina
Ingredientes

Pechuga de pollo: 800 g

Cebolla blanca: 2

Dientes de ajo: 3

Pasta de ají amarillo: 4 cucharadas

Pan blanco (tipo pan francés): 120 g

Leche evaporada: 400 ml

Caldo de pollo caliente: 500 ml

Comino molido: ½ cucharadita

Orégano seco: ½ cucharadita

Cúrcuma: una pizca (opcional)

Sal: al gusto

Aceite vegetal: cantidad necesaria

Papas sancochadas: 6

Arroz blanco cocido: 300 g

Huevos duros: 2

Aceitunas negras: 6

Pecanas o nueces picadas: 40 g

Hojas de lechuga: cantidad necesaria

El ají de gallina, que hoy en día se suele preparar con pollo, es uno de los platos más representativos de la cocina peruana, con el ají amarillo, ingrediente autóctono, como responsable de su color y sabor característicos

Sirve para 6

01.
Cocer el pollo

Cocer las pechugas de pollo en caldo de pollo bien caliente y previamente salado hasta que estén completamente cocidas. Retirarlas del caldo, dejar templar y deshilacharlas finamente. Reservar tanto el pollo como el caldo.

02.
Preparar el panat

Cortar el pan blanco en trozos pequeños y colocarlo en un bol. Añadir la leche evaporada y parte del caldo caliente. Dejar reposar unos minutos hasta que el pan esté bien hidratado. Licuar la mezcla hasta obtener una crema espesa y homogénea. Reservar.

03.
Elaborar el aderezo

Picar la cebolla y el ajo muy finamente. Sofreírlos en una sartén amplia con un poco de aceite a fuego bajo, removiendo, hasta que estén bien cocidos y ligeramente caramelizados.

04.
Incorporar el ají amarillo

Añadir la pasta de ají amarillo al sofrito y cocinar unos minutos para que pierda el sabor crudo. Mezclar bien y, si se busca una textura más fina, triturar la mezcla.

05.
Aromatizar la base

Agregar el comino, el orégano y, de forma opcional, una pizca de cúrcuma (para intensificar el color). Mezclar y dejar que los aromas se integren a fuego suave.

06.
Integrar el pollo

Incorporar el pollo deshilachado al aderezo y mezclar hasta que quede bien impregnado de la salsa.

07.
Dar textura al ají de gallina

Añadir poco a poco la mezcla de pan, leche y caldo, removiendo constantemente, hasta obtener una salsa espesa y cremosa. Ajustar la textura añadiendo más caldo o leche según la preferencia. En este punto se puede incorporar queso rallado al gusto.

08.
Cocción final

Cocinar todo junto a fuego bajo durante unos minutos, removiendo para que no se pegue, hasta que los sabores estén bien integrados y la salsa tenga la consistencia característica. Servir caliente.

Consejos y trucos

Si quieres obtener una textura más rústica, el pan puede incorporarse sin licuar, simplemente bien hidratado. Si cocinas el aderezo a fuego muy bajo durante más tiempo intensificarás el sabor y evitarás que el sabor del ajo y de la cebolla resulte demasiado agresivo. El ají amarillo es el alma del plato: usar uno de buena calidad marca la diferencia. Para un color más vivo que no altere el sabor, basta con que agregues una pizca mínima de cúrcuma.

Variantes

Fuera de Perú, donde el ají amarillo fresco puede ser difícil de conseguir, es habitual sustituirlo por pasta de ají amarillo envasada. Si no es posible conseguir ninguno de esos dos ingredientes, puede utilizarse pimiento amarillo o naranja junto con un toque de chile suave, aunque el sabor se alejará un poco de la versión original. Si bien solía servirse como entrada, la versión moderna, más abundante, incorpora arroz blanco y se considera un plato principal. En este caso, el arroz se prepara aparte, sofriendo ligeramente ajo en aceite antes de añadir el arroz y luego cocinándola en agua hirviendo a fuego bajo hasta que quede suelto.

Con qué acompañar el ají de gallina

El ají de gallina se sirve tradicionalmente sobre papas sancochadas, acompañado de arroz blanco cuando se presenta como plato principal. Se puede completar con huevo duro en cuartos, aceitunas negras y, en algunas versiones, pecanas o nueces picadas. Una hoja de lechuga en la base aporta frescura y da un buen contraste visual.

Cómo conservar el ají de gallina

El ají de gallina se conserva bien en el refrigerador durante 2 o 3 días, guardado en un recipiente hermético. Conviene recalentarlo suavemente a fuego bajo, añadiendo un poco de caldo o leche si la salsa se ha espesado demasiado.

Origen del ají de gallina

El ají de gallina tiene raíces coloniales y deriva de preparaciones europeas a base de pan y aves, adaptadas con ingredientes locales como el ají amarillo, que se convirtió en la base de innumerables platos del país. Históricamente, se preparaba con gallina, ingrediente que, luego fue sustituido por el pollo e hizo que esta receta se convirtiera en una entrada refinada. Solía servirse acompañado de papas y salsa, sin arroz, con la presencia de aceitunas como símbolo de estatus, ya que se trataba de un producto importado y costoso durante la época colonial. Con el tiempo, este plato fue tomando protagonismo y, con algunas modificaciones, se convirtió en el plato principal que se sirve hoy en día y que es central en la tradición culinaria peruana.

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