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Charquicán: receta tradicional chilena

Por
Fine Dining Lovers
Redacción
Dificultad
Fácil
Tiempo total
45MIN
Ingredientes

Carne de res (posta o similar): 400 g

Papas: 600 g

Zapallo (calabaza): 300 g

Cebolla: 1

Dientes de ajo: 2

Zanahoria: 1

Choclo (maíz): 1 taza

Arvejas: 100 g

Caldo de carne: 500 ml

Aceite vegetal: 2-3 cucharadas

Comino: una pizca

Pimentón (paprika): 1 cucharadita

Orégano seco: ½ cucharadita

Sal: al gusto

Pimienta: al gusto

Huevos: 4

El charquicán, especialidad chilena a mitad de camino entre un estofado y un puré rústico, se prepara con ingredientes locales sencillos cocidos a fuego lento. A continuación, te mostramos cómo preparar un charquicán tradicional paso a paso y cómo sacarle el máximo partido en casa

Sirve para 4 personas

01.
Preparar los ingredientes

Pelar y cortar las papas y el zapallo en cubos de unos 2 cm. Picar la cebolla en brunoise, rallar la zanahoria y picar el ajo finamente. Cortar la carne en cubos.

02.
Sellar la carne

En una olla amplia, calentar el aceite y dorar la carne a fuego medio-alto hasta que esté sellada por todos los lados. Retirar y reservar.

03.
Preparar el sofrito

En la misma olla, aprovechar el fondo de cocción de la carne para cocinar la cebolla hasta que esté transparente. Incorporar el ajo, la zanahoria y las especias (comino, pimentón y orégano). Remover constantemente para que las especias se activen sin quemarse.

04.
Integrar los ingredientes

Reincorporar la carne a la olla junto con las papas y el zapallo. Mezclar bien para que los vegetales se impregnen del sofrito.

05.
Iniciar la cocción

Verter el caldo o el agua hasta cubrir apenas los ingredientes. Cocinar a fuego medio con la olla tapada durante unos 20-25 minutos, hasta que las verduras estén bien tiernas.

06.
Añadir vegetales tiernos

Incorporar el choclo y las arvejas unos 5 a 8 minutos antes de finalizar la cocción para que conserven su color y textura.

07.
Dar textura al charquicán

Aplastar ligeramente parte de las papas y el zapallo con una cuchara de madera o un tenedor para obtener una textura más espesa y rústica, sin convertirlo en un puré uniforme, manteniendo algunos trozos enteros de verdura.

08.
Ajustar y servir

Rectificar la sal y la pimienta. Servir caliente, en platos hondos, idealmente con un huevo frito encima.

Consejos y trucos

El éxito de este guiso reside en el punto del zapallo, que debe deshacerse casi por completo para teñir el plato de naranja y dar cremosidad, además de un ligero dulzor que equilibra todo el plato. Elegir uno maduro mejora el resultado final. El sofrito inicial es clave para construir sabor. Cocinar bien la cebolla y las especias permite desarrollar una base aromática más profunda. En este sentido, el uso de especias como el comino aporta un matiz cálido muy característico en muchos guisos tradicionales; si te interesa conocer más sobre su uso y propiedades, puedes profundizar en todo sobre el comino.

Si utilizas carne de res muy magra, asegúrate de no cocinarla en exceso durante el sellado para que no quede dura. Un truco de las abuelas chilenas es añadir un chorrito de leche al final si se busca una textura aún más suave y de color más claro.

Variantes

La versión más tradicional se preparaba con charqui, carne salada y deshidratada, en general de guanaco, que se desmenuzaba antes de incorporarse al guiso. En algunas versiones, aún se mantiene este ingrediente, aunque hoy en día es más habitual encontrar carne de res en las preparaciones.

También existen variantes vegetarianas en las que se elimina la carne y se potencia la presencia de verduras, manteniendo la textura característica. En la zona central de Chile es común añadir trozos de longaniza, mientras que en el sur se suele incorporar merkén para darle un toque picante y ligeramente ahumado. Otra variante común consiste en incorporar restos de carne ya cocida, lo que convierte al charquicán en una receta de aprovechamiento muy práctica.

Origen e historia del charquicán

El charquicán tiene raíces en la época colonial y combina tradiciones indígenas y españolas. Se cree que su nombre proviene de la combinación de los vocablos quechua “charqui” y mapuche “can”, que combinados hacen referencia a una forma de cocinar con verduras y charqui (carne deshidratada). En la época colonial, la preparación se consolidó como un estofado de charqui con cebolla, papas, zapallo, zanahoria y especias como orégano, pimienta y comino, que se han mantenido hasta la actualidad. Con el tiempo, la receta evolucionó hacia versiones más frescas, y pasó a incorporar carne de res y una mayor variedad de verduras.

Hoy en día, el charquicán es un plato principal emblemático de la cocina chilena, presente tanto en hogares como en restaurantes que reivindican la tradición culinaria local.

Con qué acompañar el charquicán

El charquicán suele servirse como plato único, gracias a su equilibrio entre proteínas, verduras y carbohidratos. El acompañamiento más clásico es el huevo frito, cuya yema aporta cremosidad al conjunto.

Cómo conservar el charquicán

El charquicán puede conservarse en el refrigerador durante 2 a 3 días en un recipiente hermético. Como ocurre con muchos guisos, su sabor tiende a intensificarse tras el reposo. Al recalentarlo, es recomendable añadir un poco de agua o caldo para recuperar la textura, ya que las verduras tienden a absorber líquido con el tiempo. También puede congelarse, aunque la textura de las papas puede volverse ligeramente más blanda al descongelarse.

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