En el corazón del barrio de Villa Crespo, en Buenos Aires, Julia propone una experiencia de cocina contemporánea construida desde la independencia, el producto y una mirada personal. Con capacidad para sólo 22 personas, es un espacio íntimo donde conviven sala, cocina y guardado, reforzando la cercanía entre equipo y comensales.
El restaurante, creado y liderado por el chef Julio Martín Báez en 2019, nace como un proyecto propio con una premisa clara: hacer una cocina sin concesiones. Desde sus inicios, la idea fue trabajar con libertad, con la posibilidad de cambiar platos todos los días y construir una experiencia distinta en cada servicio. Esa lógica, que comenzó como una búsqueda personal, hoy se sostiene como parte central de su identidad.
La cocina de Julia se define como “indie”: independiente en sus decisiones, ajena a tendencias y sostenida en una lógica propia. En la práctica, esto implica elegir ingredientes de estación, trabajar con productores seleccionados y construir platos que no buscan agradar a todos, tal como él mismo afirma, sino ser coherentes con una idea.
Esa mirada se traduce en una cocina cosmopolita, atravesada por distintas influencias culturales —francesas, españolas, italianas e irlandesas— que se expresan sin rigidez, con una interpretación contemporánea y personal.
Hoy, la experiencia puede disfrutarse de dos maneras. Por un lado, el menú a la carta, que permite construir un recorrido propio y es el formato más elegido por los comensales. Por otro, un menú degustación pensado para quienes buscan entregarse completamente a la propuesta del chef.
Entre los platos que se consolidaron en el tiempo aparecen imperdibles como el calamar con palta y pesto blanco de yogur, presente desde hace seis años, o los cordyceps a la carbonara, incorporados más recientemente.
El menú —tanto en su versión a la carta como en degustación— refleja esa lógica de producto y temporada. Ostras con salsa tonnato, sashimi con ponzu de ciruela y umeboshi, pesca del día a la parrilla o wagyu con charcuterie de shishitos y shiitakes son algunos ejemplos de una cocina que combina técnica y una búsqueda constante de identidad.
El proyecto, que forma parte de Latin America’s 50 Best Restaurants desde 2022 y fue incluido por la Guía Michelin en sus últimas dos ediciones de Buenos Aires, se inscribe dentro de una nueva generación gastronómica enfocada en la independencia, la coherencia y el trabajo sobre el producto.