El albaricoque, también conocido en algunas otras regiones como damasco, albérchigo o chabacano, es el fruto del albaricoquero, árbol de la familia de las Rosáceas. Este es un fruto delicioso, de carne jugosa y firme, con un sabor dulce. Existen otras frutas que se parecen y hasta están relacionadas con el albaricoque, como por ejemplo el plout, una fruta híbrida, y similar a una ciruela y un albaricoque. Para conocer más sobre esta exótica fruta, no dejes de visitar nuestra guía sobre ella aquí.
Foto iStock
Si tenéis albaricoques en casa que aún no están en su punto de maduración, deben mantenerse a temperatura ambiente hasta que terminen de madurar. Una vez la fruta esté madura, se pueden guardar en el frigorífico en bolsas de plástico con pequeñas perforaciones. También es importante aclarar que, en caso de tener albaricoques enlatados, se deben retirar de la lata una vez esté abierta y guardar en un recipiente hermético dentro del frigorífico. Si habéis almacenado durante mucho tiempo los albaricoques y éstos han quedado un poco arrugados, y con una textura poco delicada para el paladar, se pueden utilizar para hacer néctar, que es delicioso. Para ello, solo se debe retirar la piel y el hueso de la fruta, y procesar en la batidora toda la pulpa. Este néctar se puede utilizar también para preparar tragos y salsas.
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