El otoño ha llegado por de este lado del mundo, y esto no sólo significa que hay colores hermosos por las calles y parques, ni que sólo los días son más fríos y cortos, sino que es el inicio de temporada de unos cítricos fundamentales para nuestra dieta gracias a la cantidad de propiedades y su delicioso sabor. Nos referimos a la mandarina y a la naranja, que son frutas de temporada en noviembre y diciembre. Para conocer más sobre la naranja y sus variedades, no dejéis de visitar nuestro artículo donde contamos todo sobre este cítrico. En esta ocasión os contaremos todo sobre la mandarina: un cítrico delicioso en todas sus variedades originario de Asia.
Foto: iStock
Al tratarse la mandarina de un cítrico dulce, lo primero que pensamos, aparte de degustarla fresca, es que es ideal para la preparación de postres. Y efectivamente así lo es, ya que es una fruta perfecta para tartas dulces y tortas, pues su grado de acidez es el justo para cualquier tipo de pastelería. Pero también se pueden preparar deliciosos cócteles con mandarina, con y sin alcohol, ya sean licuados o smoothies.
La mandarina es un fruto mucho más versátil de lo que nos imaginamos, y por eso, también se utilizan, por ejemplo, gajos de mandarina para la preparación de ensaladas y salsas que pueden acompañar perfectamente carnes rojas, pollos o cualquier ave y pescados.
Cómo conservar las mandarinas
Una vez cosechadas, las mandarinas pueden mantenerse frescas a temperatura ambiente durante una semana aproximadamente, y unas dos semanas si se refrigeran. Son frutas que idealmente deben conservarse entre los 8 y 12 grados, y es por eso que se recomienda no dejarlas por mucho tiempo expuestas al sol de manera directa. Tanto si se deja a temperatura ambiente o dentro del refrigerador, es importante que se dejen las mandarinas en un recipiente ventilado. Esto permitirá que permanezcan frescas por más tiempo y ayudará a prevenir el moho. Se deben conservar en un lugar seco y fresco. Finalmente, en caso que se desee lavar las mandarinas, es recomendable que se haga justo antes de comerlas y no al momento de guardarlas, ya que el exceso de agua puede significar la formación de hongos, que hacen que las frutas se echen a perder más rápidamente.
Leer más
Este contenido es solo para miembros. Regístrate gratis para disfrutar de acceso ilimitado a FDL.
¡No te lo pierdas! Regístrate ahora para obtener acceso ilimitado a las historias seleccionadas de FDL.
Esta es tu última historia por ahora. Regístrate para obtener acceso ilimitado al contenido seleccionado de FDL.
Esta es tu última historia por ahora
Regístrate para obtener acceso ilimitado al contenido seleccionado de FDL.
¿Ya eres miembro? ACCEDER
Has alcanzado tu límite de historias. Desbloquea el acceso completo a todo el contenido de FDL convirtiéndote en miembro.
¿Ya eres miembro? ACCEDER