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Queso relleno

Por
Fine Dining Lovers
Redacción
Dificultad
Intermedio
Tiempo total
1H 55MIN
Cocina
Ingredientes

Queso de bola tipo Edam: 1

Carne de cerdo molida: 750 g

Huevos cocidos: 2

Tomates maduros: 3

Cebolla blanca: 1

Dientes de ajo: 3

Chile dulce: 1

Chile xcatik: 1

Aceitunas verdes sin hueso: 80 g

Alcaparras: 50 g

Pasas: 80 g

Pimienta negra: 1/2 cucharadita

Clavo molido: 1 pizca

Manteca de cerdo: 75 g

Sal: al gusto

Caldo de carne: 400 ml

Harina de trigo: 50 g

Azafrán: 1 pizca

El queso relleno yucateco combina una bola de Edam con un picadillo de cerdo especiado, k’ool y salsa de tomate. Un plato de varios pasos que muestra cómo un queso de origen holandés terminó integrado en una de las propuestas más singulares de la cocina de Yucatán

Sirve para 8 personas

01.

Retira la cera del queso. Corta una tapa circular en la parte superior y ahueca el interior con cuidado, dejando una pared de aproximadamente 1 cm de grosor. Reserva unos 100 g del queso extraído para el relleno.

02.

Calienta 25 g de manteca en una sartén y sofríe media cebolla y dos dientes de ajo finamente picados. Añade la carne de cerdo molida, sal, pimienta y clavo, y cocina hasta que la carne empiece a dorarse.

03.

Incorpora un tomate picado, el chile dulce, el chile xcatic, las aceitunas, las alcaparras y las pasas. Cocina hasta que el picadillo pierda buena parte de su humedad. Retíralo del fuego y mezcla con dos huevos cocidos picados y el queso reservado.

04.

Deja enfriar el picadillo unos 15 minutos y rellena con él la bola de queso. Coloca de nuevo la tapa, envuelve el queso firmemente en un paño fino de algodón o manta de cielo y átalo para que conserve su forma.

05.

Coloca el queso en una olla o recipiente adecuado y cocínalo a baño María durante aproximadamente 25 minutos, hasta que esté caliente y ligeramente blando, pero mantenga su estructura.

06.

Para preparar el k’ool, calienta 400 ml de caldo. En otra cazuela, funde 25 g de manteca, incorpora la harina y cocínala brevemente sin dejar que tome color. Añade poco a poco el caldo caliente mientras remueves para evitar grumos. Incorpora el azafrán, ajusta de sal y cocina hasta obtener una salsa ligera y homogénea.

07.

Para la salsa de tomate, sofríe en la manteca restante media cebolla y un diente de ajo picados. Añade los dos tomates restantes y cocina hasta que estén tiernos y la salsa haya perdido parte de su agua. Ajusta de sal.

08.

Retira el queso del baño María, déjalo reposar unos minutos y quita cuidadosamente el paño. Corta el queso relleno en porciones, procurando que cada una contenga queso y picadillo.

09.

Sirve el queso relleno sobre una base de k’ool y termina con la salsa de tomate caliente.

Trucos

Deja una pared de queso de aproximadamente un centímetro al vaciar la bola: si es muy fina puede perder su forma en la cocción, y si es muy gruesa dejará poco espacio para el picadillo. Además, el relleno debe enfriarse y perder el exceso de humedad antes de rellenar, para que cierre bien sin ablandar la pieza prematuramente.

No confundas el k'ool con una bechamel: aunque se espesa con harina, se debe usar caldo en lugar de leche y debe quedar ligero. Larousse señala que los k’oolesson salsas de origen maya utilizadas con distintas consistencias y preparaciones.

Queso relleno: un queso holandés que se volvió yucateco

El protagonista de este plato viene de lejos: el queso de bola es generalmente Edam, de origen holandés, reconocible por su forma redonda y su cubierta de cera roja. Según Larousse, llegaba en grandes cantidades al puerto de Chetumal desde Belice, lo que ayuda a explicar cómo un queso europeo terminó integrado en uno de los platos más reconocibles del recetario yucateco.

La receta aprovecha casi toda la pieza: se abre por arriba, se extrae parte del interior y la corteza restante funciona como recipiente para un picadillo de cerdo con tomate, chile dulce, aceitunas, alcaparras, pasas, huevo y especias, que se calienta después hasta que el queso se ablanda sin perder su forma.

El origen exacto del plato, por su parte, es más difícil de establecer. Circulan varias versiones —desde un cargamento de quesos llegado por naufragio hasta el comercio con Belice— aunque ninguna está plenamente documentada, por lo que sigue siendo un misterio.

Si quieres explorar otras formas de utilizar el queso en la cocina mexicana, los nachos caseros muestran un uso completamente distinto, fundido sobre tortillas de maíz, aunque también suelen acompañarse con guacamole casero, otra preparación en la que ingredientes y texturas se combinan de una manera mucho más sencilla.

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