Desde hace cinco ediciones, Calesita convierte a Buenos Aires en un recorrido gastronómico en movimiento. No hay una única mesa ni una sola cocina: durante una noche, distintos restaurantes de la ciudad reciben a chefs invitados de toda América Latina, ofrecen platos creados especialmente para el evento, las filas en la puerta también funcionan como punto de encuentro y cada comensal arma su propia vuelta por la ciudad. En esta quinta edición, cocineros de Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Panamá y Perú compartieron cocinas en distintos restaurantes porteños, consolidando a Calesita como uno de los encuentros gastronómicos colaborativos más interesantes de la región.
Más allá de la cocina: conversaciones inesperadas con los chefs de Calesita
GONZALO ARAMBURU
Argentina | Aramburu
Al frente de Aramburu, el único restaurante argentino distinguido con dos estrellas Michelin, Gonzalo Aramburu se consolidó como una de las referencias de la alta cocina contemporánea del país. En 2007 abrió su restaurante en el barrio de Constitución y, en 2019, trasladó el proyecto a Recoleta, donde desarrolla un menú degustación de fuerte impronta local.
¿Qué ingredientes convierten una comida en una cita especial?
Para mí, una comida se convierte en una cita especial cuando están presentes tres ingredientes: el tiempo, la atención y la honestidad. El tiempo para detenerse y compartir sin apuro. La atención, porque escuchar y estar verdaderamente presente transforma cualquier encuentro. Y la honestidad, porque una mesa es uno de los pocos lugares donde todavía podemos mostrarnos tal como somos. La comida puede ser sencilla o compleja, pero cuando esos ingredientes aparecen, la experiencia se vuelve inolvidable.
¿Quién siempre merece un lugar en tu mesa?
Las personas que me enseñaron a mirar, a escuchar y a cuestionarme. Mi familia, mis maestros y también quienes me desafiaron en distintos momentos de la vida. La mesa es un espacio de intercambio y crecimiento, y siempre hay lugar para quienes dejaron una huella en nuestro camino.
¿Qué fracaso acabó siendo lo mejor?
Muchos de los momentos que en su momento sentí como fracasos terminaron siendo oportunidades para cambiar de rumbo, aprender o volver a empezar. Con el tiempo entendí que el error y la incertidumbre forman parte del proceso y que, muchas veces, aquello que parece un obstáculo termina abriendo caminos que antes no podíamos ver.
TÁSSIA MAGALHÃES
Brasil | Nelita
Tássia Magalhães es la chef de Nelita, en San Pablo, donde desarrolla una cocina de autor atravesada por referencias italianas y brasileñas desde una mirada contemporánea. En 2025 fue distinguida como Latin America's Best Female Chef por Latin America's 50 Best Restaurants.
¿Qué ingredientes convierten una comida en una cita especial?
Para mí, una comida se convierte en una cita especial cuando hay presencia. Más que un ingrediente específico, creo que lo que transforma una mesa es la intención: cocinar para alguien, elegir cada detalle, escuchar, compartir tiempo sin prisa. Puede ser un sabor que trae un recuerdo, una persona que queremos cerca o simplemente esa sensación de estar en el lugar correcto, con gente que nos hace bien. La comida tiene ese poder de guardar memoria, afecto y conversación en un mismo plato.
¿Quién siempre merece un lugar en tu mesa?
Siempre merece un lugar en mi mesa quien llega con verdad, con cariño y con ganas de compartir. Mi familia, mi pareja, mis amigos, las personas que caminaron conmigo y también aquellas que me marcaron de alguna forma, incluso si ya no están presentes físicamente. Creo que la mesa también es un lugar de memoria: muchas veces cocinamos pensando en alguien, en una historia, en una enseñanza. Para mí, esas personas siguen sentadas con nosotros de alguna manera.
¿Qué fracaso acabó siendo lo mejor?
Creo que uno de los grandes aprendizajes de mi vida fue entender que no todo lo que no sale como planeamos es realmente un fracaso. Muchas veces, lo que parece una pérdida nos obliga a cambiar de ruta y encontrar un camino más verdadero.
En lo profesional, cada dificultad me ayudó a construir una cocina más honesta, más madura y más conectada con lo que soy. En lo personal también: los momentos difíciles me enseñaron a mirar mis prioridades, a entender quién camina conmigo de verdad y a valorar más el presente… Al final, algunos “fracasos” fueron puertas. En el momento dolieron, pero después entendí que me llevaron a lugares donde yo necesitaba estar.
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