Fundación Casa Santa Ana
El Terraplén, Avenida Pablo Arosemena y Calle 14 Este, Santa Ana, Ciudad de Panamá
A pocos minutos a pie del Casco Viejo, la fundación sin fines de lucro creada en 2015 por el coleccionista Johnny Roux trabaja para democratizar el acceso al arte contemporáneo. Con entrada gratuita, promueve exposiciones de artistas panameños y extranjeros —por sus salas ya han pasado nombres como el fotógrafo camerunés Samuel Fosso—, residencias artísticas, publicaciones y proyectos dirigidos a la comunidad del entorno, como la biblioteca infantil La Leonera. En septiembre, la casa incorporará una cafetería de cafés de especialidad, también abierta al público, concebida como una puerta de entrada adicional para acercar el arte a quienes transitan por la zona. La cafetería también albergará exposiciones, con el objetivo de ampliar el contacto con el arte más allá del circuito tradicional.
La Tapa del Coco
Calle 68 Este, San Francisco, Ciudad de Panamá
En el barrio de San Francisco, el restaurante La Tapa del Coco es una excelente puerta de entrada a la cocina afropanameña, parte fundamental de la identidad gastronómica del país. Creado por el chef Isaac Villaverde, nació con la misión de rescatar y preservar la herencia culinaria y cultural afrodescendiente de Panamá y ofrece versiones contemporáneas de preparaciones tradicionales. Entre los platos que ayudan a contar esta historia se encuentra el One Pot Colonense, un arroz vinculado a la cocina de Colón y a la memoria familiar afrocaribeña. Actualmente, el restaurante ocupa el puesto 61 de Latin America’s 50 Best Restaurants 2025.
Maito Restaurante
Calle 50, Panamá, Provincia de Panamá
Uno de los referentes más prestigiosos de la gastronomía contemporánea de Panamá, el restaurante del chef Mario Castrellón investiga la identidad multicultural del país, combinando ingredientes y tradiciones locales con influencias afrocaribeñas y asiáticas, un encuentro que el restaurante ha bautizado como “chombasia”. El café también ha cobrado protagonismo: Maito cultiva sus propios granos en una finca en Boquete, los tuesta al lado del restaurante y, en el menú degustación, rompe con la secuencia habitual al servir café al comienzo, cuando, según el socio Benito Bermúdez, el paladar todavía está descansado y puede apreciarlo mejor. El recorrido termina con un cóctel de Geisha. También hay opciones a la carta.