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Salsa de chicatana

Por
Fine Dining Lovers
Redacción
Dificultad
Fácil
Tiempo total
25MIN
Cocina
Ingredientes

Chicatanas limpias y secas: 50 g

Chiles guajillo: 4

Dientes de ajo: 2

Agua caliente: 150 ml

Sal: al gusto

La salsa de chicatana es una especialidad oaxaqueña que aprovecha estas hormigas estacionales para conseguir un sabor tostado e intenso. Descubre cómo prepararla en casa y combinarla con distintos platos mexicanos

Sirve para 6 personas

01.

Revisa las chicatanas y retira cualquier resto de tierra o impureza. Si conservan alas, despréndelas con cuidado y deja las chicatanas listas para tostar.

02.

Abre los chiles guajillo, retira los tallos y, si quieres controlar el picante, elimina buena parte de las semillas. Tuesta los chiles brevemente en un comal caliente, dándoles la vuelta para que desprendan aroma sin quemarse.

03.

Retira los chiles y colócalos en un recipiente con agua caliente durante unos 10 minutos, hasta que estén flexibles.

04.

Coloca los dientes de ajo sin pelar sobre el comal y ásalos hasta que estén tiernos y tostados por fuera. Déjalos templar y retira la piel.

05.

En el mismo comal, tuesta las chicatanas a fuego medio, moviéndolas con frecuencia para que el calor se distribuya de manera uniforme y evitando que se quemen.

06.

Coloca las chicatanas, los chiles escurridos, el ajo y la sal en un molcajete y muele los ingredientes hasta obtener una pasta. También puedes utilizar una licuadora si no tienes molcajete.

07.

Añade poco a poco parte del agua caliente y ajusta la consistencia de la salsa, dejándola espesa o algo más fluida según el uso que quieras darle.

08.

Prueba, corrige de sal y sirve la salsa de chicatana con tortillas, tacos, carnes asadas o tlayudas.

Trucos

Las chicatanas tienen suficiente personalidad para ocupar el centro de la receta. Evita sobrecargar la salsa con demasiados ingredientes: chile y ajo aportan profundidad sin ocultar el sabor tostado de las hormigas.

El comal debe estar caliente, pero el tostado debe ser breve y controlado. Si los chiles se queman desarrollan un amargor intenso, y algo parecido ocurre con las chicatanas. Retira cada ingrediente cuando esté aromático y tostado, antes de que llegue a quemarse.

Añade el líquido gradualmente durante la molienda. Siempre puedes aligerar una salsa demasiado espesa, mientras que corregir una mezcla excesivamente líquida resulta más difícil. Si utilizas molcajete, una textura ligeramente irregular forma parte del carácter de la preparación.

Las chicatanas son un ingrediente estacional, por lo que su disponibilidad y precio pueden cambiar considerablemente. Si las compras fuera de Oaxaca o por internet, busca un producto destinado expresamente al consumo humano, correctamente procesado y comercializado por un proveedor fiable.

Salsa de chicatana: por qué se usan hormigas en la cocina oaxaqueña

Comer insectos en Oaxaca forma parte de una tradición alimentaria, y se comen mucho más que chicatanas: chapulines, gusanos de maguey, jumiles y distintas especies de hormigas aparecen en preparaciones regionales y pueden consumirse enteros, tostados, fritos o molidos dentro de salsas y otros guisos. Su presencia en la alimentación mexicana tiene raíces anteriores a la llegada de los españoles.

Las chicatanas tienen además un marcado carácter estacional. Su aparición está relacionada con las lluvias y en Oaxaca se recolectan especialmente durante el comienzo de la temporada húmeda. Esa disponibilidad limitada ayuda a explicar que sean un producto apreciado y que su precio pueda variar notablemente según el momento del año y el lugar donde se compren.

Una vez recolectadas, el tostado permite convertirlas en un ingrediente especialmente apropiado para las salsas. En Tlaxiaco está documentada una preparación en la que se muelen en molcajete con chile puya o guajillo tostado, ajo y sal. No hace falta, por tanto, pensar en la chicatana únicamente como una curiosidad que se añade al final: puede constituir la propia base de la salsa.

Tampoco existe una sola manera oaxaqueña de utilizarlas. Además de las salsas, pueden encontrarse preparaciones como el mole de chicatanas con chile costeño amarillo, y las combinaciones cambian según las comunidades y los productos disponibles. Esta diversidad es importante porque la cocina tradicional de Oaxaca reúne conocimientos culinarios diferentes según sus regiones y pueblos, transmitidos en buena medida dentro de las propias comunidades.

Así, la llamada salsa de hormiga resulta menos excepcional dentro de su contexto de lo que el nombre puede sugerir: forma parte de una cocina donde los insectos se han tratado históricamente como ingredientes, con sus propias temporadas, técnicas de preparación y combinaciones culinarias. Si quieres seguir explorando ingredientes ligados a distintas regiones mexicanas, el pan de elote con rompope de nixtamal, vainilla de Cuetzalan y maracuyá de Jorge Vallejo ofrece una lectura contemporánea de esos mismos productos.

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