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Ciudad de Barranquilla

Foto istock

El festín multicultural de Barranquilla a través de mis ojos

4. El ritual nocturno: El chuzo desgranado

Cuando el sol se oculta y la brisa del Caribe refresca la ciudad, Barranquilla se entrega a su plato callejero por excelencia: el chuzo desgranado. Es una mezcla generosa de carnes al carbón, bollo limpio (maíz blanco), queso costeño rallado, papitas "ripio" y salsas artesanales. La noche puede acabar sin visitar Chuzitos GourmetEl Chuzo de la 85. Comida típica callejera, street food de la ciudad... un buen chuzo desgranado no puede faltar en esa lista. Son lugares donde la técnica del asado al carbón se perfecciona para satisfacer el apetito nocturno de la ciudad.

5. El pollo como arte: Chicken Ready

Incluso en los platos más comunes, siempre busco la diferenciación. Chicken Ready es mi elección para un clásico: el pollo rostizado. Es un pollo diferente, rostizado al carbón, con hierbas.

El acompañamiento perfecto: Las papitas criollas y unas "mazorquitas increíbles" que elevan este plato sencillo a una experiencia gastronómica de alto nivel gracias al sabor ahumado del carbón y el balance de las especias.

6. Manuel y Emiliano: se cierra el círculo

Mi recorrido termina en mis espacios. En mi restaurante insignia, Manuel resalto los sabores locales, los sabores de mi infancia, esa influencia árabe, indígena y africana que existe en el Caribe. Ubicado en una casona patrimonial, es el epicentro de la alta cocina en Barranquilla. Ocupa el puesto No.46 en la lista de Latin America's 50 Best Restaurants. Es una cocina de autor que rinde tributo a la biodiversidad de la región. Nuestra propuesta es una exaltación del producto local mediante técnicas globales. Ofrecemos un menú a la carta pensado para compartir y un menú degustación de ocho pasos que narra la historia del Caribe contemporáneo. 

Para terminar, mi rincón más personal: Emiliano. Nuestra propuesta de comfort food diseñada para compartir, con coctelería de autor y música de vinilos. Es el nombre de mi hijo, pero también es mi niño interior. Es lo que me gusta comer y disfrutar: buenos cócteles, buena música y buena comida. Es el lugar que frecuento más de dos veces por semana, el refugio donde el chef vuelve a ser comensal.

 

(Texto recopilado por Marta Iglesias)

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